«Estás embarazada, mejor no levantes peso.» «Camina y haz pilates, que es lo más recomendable.» «El gimnasio mejor cuando dé a luz.» Si estás embarazada y quieres seguir moviéndote, probablemente hayas oído estas frases — y probablemente sean falsas.
La Organización Mundial de la Salud (OMS), el American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG) y la Guía Canadiense 2019 coinciden desde hace años: las mujeres embarazadas sin contraindicaciones deben hacer ejercicio aeróbico y de fuerza durante todo el embarazo. No solo es seguro: es protector para ti y para tu bebé.
Pero hay un matiz importante que casi nadie te cuenta: el embarazo modifica tu suelo pélvico, tu pared abdominal y tu eje postural. Hacer fuerza está indicado — siempre que la pauta la diseñe alguien que conozca esa anatomía. Y ese alguien no es tu entrenador del gimnasio: es una fisioterapeuta especializada.
En esta guía te cuento qué recomienda la ciencia, qué beneficios reales tiene la fuerza en el embarazo, por qué pilates y yoga no son suficientes para todas, y cómo organizar el entrenamiento trimestre a trimestre.
¿Qué dice exactamente la OMS sobre el ejercicio en el embarazo?
Las Guías OMS sobre actividad física y comportamientos sedentarios (2020) son tajantes. Para mujeres embarazadas y en postparto sin contraindicaciones:
- Al menos 150 minutos semanales de actividad aeróbica de intensidad moderada, repartidos a lo largo de la semana.
- Incorporar actividades de fortalecimiento muscular en una variedad de grandes grupos musculares, varios días a la semana, para obtener beneficios adicionales.
- Trabajo específico del suelo pélvico diario para reducir el riesgo de incontinencia urinaria.
- Variar entre ejercicio aeróbico y de fuerza. Incluir estiramientos suaves también es beneficioso.
- Reducir el tiempo sedentario reemplazándolo por actividad de cualquier intensidad.
El ACOG (Committee Opinion 804, 2020) añade que el entrenamiento de resistencia con cargas moderadas «no se asocia con resultados adversos en el embarazo» y debe formar parte de un plan completo. La Guía Canadiense de Actividad Física en el Embarazo 2019 (Mottola et al.) recomienda explícitamente al menos 3 días de ejercicio combinado aeróbico + fuerza por semana.
Beneficios del ejercicio de fuerza durante el embarazo para la madre
Los estudios publicados en los últimos años (revisiones sistemáticas en British Journal of Sports Medicine, Obstetrics & Gynecology y Cochrane) muestran beneficios robustos:
- Reducción del riesgo de diabetes gestacional en aproximadamente un 30 %.
- Reducción del riesgo de hipertensión gestacional y preeclampsia.
- Menor ganancia excesiva de peso durante el embarazo.
- Menos dolor lumbopélvico y pubalgia, especialmente en el tercer trimestre.
- Mejor calidad del sueño y menos síntomas depresivos prenatales y postnatales.
- Mayor capacidad cardiovascular y resistencia al esfuerzo del parto.
- Menor probabilidad de cesárea no programada en mujeres físicamente activas.
- Recuperación postparto más rápida: menos diástasis residual, recuperación más temprana de la actividad y mejor estado emocional.
Ningún medicamento ni suplemento prenatal del mercado tiene este perfil de efectos. La fuerza, bien pautada, es la intervención más coste-efectiva del embarazo.
Beneficios para el bebé
Lo que es bueno para la madre, lo es también para el bebé. La evidencia disponible muestra:
- Mejor desarrollo cardiovascular fetal: bebés de madres activas muestran una variabilidad cardíaca más madura en el tercer trimestre.
- Peso al nacer dentro del rango adecuado: el ejercicio bien dosificado no produce bebés más pequeños; reduce el riesgo de macrosomía (bebés muy grandes) que complica el parto.
- Menor riesgo de parto prematuro en mujeres físicamente activas en comparación con sedentarias.
- Mejor neurodesarrollo: estudios con seguimiento a 5 años sugieren mejor desarrollo motor y cognitivo en hijos de madres que entrenaron durante el embarazo.
- Programación metabólica protectora: hijos de madres activas tienen menos riesgo de obesidad y síndrome metabólico en la infancia y adolescencia.
El útero es un órgano increíblemente robusto. El bebé está protegido por el líquido amniótico, las membranas y la pared abdominal materna. Las cargas moderadas no le afectan: lo que le afecta es la salud cardiovascular y metabólica de su madre.
¿Pilates y yoga durante el embarazo son suficientes? La respuesta científica
El pilates y el yoga prenatales son excelentes herramientas — pero insuficientes por sí solas si las analizamos desde la lente de la evidencia. Veamos por qué.
Para obtener los beneficios cardiovasculares y metabólicos que reducen la diabetes gestacional, la preeclampsia y mejoran el parto, necesitas trabajar a una intensidad que eleve tu frecuencia cardíaca por encima del 60-70 % de tu máxima de forma sostenida. La mayoría de las clases convencionales de pilates y yoga prenatal trabajan por debajo de ese umbral.
Para mantener (o mejorar) tu fuerza muscular durante 9 meses, necesitas un estímulo de carga progresivo: levantar pesos que realmente supongan un reto. Pilates y yoga te dan tono y control, pero no carga suficiente para preservar masa muscular si tu objetivo es mantener fuerza para el parto y el postparto.
La OMS y el ACOG no dicen «haz pilates». Dicen «fortalecimiento muscular en una variedad de grandes grupos musculares». Eso significa sentadillas, peso muerto rumano adaptado, remo, press de pecho, hip thrust: ejercicios multiarticulares con cargas progresivas, bien pautados.
¿Qué tipo de fuerza puedes hacer en cada trimestre?
Primer trimestre (semanas 1-13)
Si ya entrenabas antes del embarazo, puedes seguir prácticamente con tu rutina habitual ajustando ligeramente la intensidad. Si no entrenabas, este es un excelente momento para empezar con cargas suaves y técnica.
Ejercicios sí: sentadilla, peso muerto, hip thrust, remo, press de pecho horizontal o inclinado, dominadas asistidas, zancadas, prensa de piernas. Adaptaciones: evita la maniobra de Valsalva extrema (apnea forzada en cargas máximas) y reduce ligeramente el % de tu 1RM (peso máximo) a un 60-75 %.
Segundo trimestre (semanas 14-27)
La tripa empieza a crecer y el centro de gravedad se desplaza. Es el momento de adaptaciones más visibles:
- Evita ejercicios en decúbito supino prolongado (boca arriba más de 2-3 minutos), porque el útero comprime la vena cava. Sustituye press de banca por press inclinado o de pie.
- Cambia el peso muerto convencional por peso muerto rumano con mancuernas o kettlebell (menos rango lumbar).
- Vigila signos de diástasis abdominal incipiente: si ves abombamiento central al esforzarte, deriva la carga.
- Suelo pélvico: refuerza Kegels con exhalación + relajación. Nunca cargues con apnea.
Tercer trimestre (semanas 28-40)
El objetivo cambia: mantener fuerza, no progresar. La hormona relaxina relaja ligamentos y aumenta el riesgo de lesión articular. Adaptaciones clave:
- Reduce el rango de la sentadilla (no bajes a profundidad máxima).
- Trabaja con cadencia más controlada y series de mayor repetición con menos peso.
- Prioriza ejercicios unilaterales sentada o de pie sobre los bilaterales en suelo.
- Sigue trabajando glúteo, espalda y core profundo: te están preparando literalmente para el parto y el postparto.
- Ejercicios NO: tumbada boca arriba más de 2-3 minutos, hiperextensiones lumbares, ejercicios con alto riesgo de caída (saltos, pliometría intensa), abdominales clásicos en suelo.
Por qué necesitas una fisioterapeuta y no solo un entrenador
Aquí está el matiz que cambia todo. Un buen entrenador puede ayudarte a levantar peso. Pero solo una fisioterapeuta especializada en suelo pélvico, embarazo y postparto conoce:
- La anatomía exacta del suelo pélvico y cómo cambia durante el embarazo bajo la acción de la relaxina y la progesterona.
- Los signos precoces de incontinencia urinaria de esfuerzo y cómo modificar el ejercicio antes de que se instaure.
- Cómo detectar y prevenir la diástasis abdominal patológica trimestre a trimestre.
- Los protocolos seguros para pubalgia, dolor sacroilíaco y ciática del embarazo.
- La diferencia entre una sensación pélvica normal y una señal de alarma (peso, presión, bultos vaginales).
- Cómo enseñarte a integrar la respiración diafragmática + suelo pélvico con cada repetición, no como ejercicio aparte.
- Cuándo derivar al ginecólogo y cómo coordinarse con él.
Un entrenador formado en sala de musculación no tiene esta formación. Y entrenar fuerza embarazada sin alguien que vigile tu suelo pélvico es la receta más rápida para acabar con incontinencia urinaria o un prolapso a los pocos meses del parto. La fuerza está indicada — la fuerza supervisada por la persona equivocada, no.
Señales de alarma para parar inmediatamente
Estés haciendo lo que estés haciendo, para y consulta a tu ginecólogo si aparece alguno de estos síntomas durante o después del ejercicio:
- Sangrado vaginal de cualquier intensidad.
- Pérdida de líquido amniótico.
- Dolor abdominal intenso o contracciones regulares antes de la semana 37.
- Dolor torácico, mareo, desmayo o disnea desproporcionada al esfuerzo.
- Cefalea intensa y persistente.
- Debilidad muscular que afecte al equilibrio.
- Edema súbito (manos, cara) o aumento brusco de tensión arterial.
- Sensación de «peso vaginal», bulto o escapes de orina nuevos o que empeoran.
Contraindicaciones absolutas para hacer fuerza en el embarazo
No todas las mujeres pueden entrenar fuerza durante el embarazo. El ACOG contraindica el ejercicio intenso en estos casos:
- Enfermedad cardíaca hemodinámicamente significativa.
- Enfermedad pulmonar restrictiva.
- Incompetencia cervical o cerclaje.
- Embarazo múltiple con riesgo de parto prematuro.
- Sangrado persistente en segundo o tercer trimestre.
- Placenta previa después de la semana 26.
- Amenaza de parto prematuro o membranas rotas.
- Preeclampsia o hipertensión gestacional grave.
- Anemia severa.
En estos casos hay alternativas (movilidad, ejercicios respiratorios, trabajo postural) que sí se pueden hacer bajo supervisión. Nunca decidas tú sola: pregunta a tu ginecólogo y a una fisioterapeuta especializada.
Mitos sobre el ejercicio de fuerza en el embarazo
«Levantar peso aumenta el riesgo de aborto»
Falso. Los estudios epidemiológicos no encuentran asociación entre ejercicio de fuerza moderado y aborto espontáneo. Los abortos del primer trimestre se deben mayoritariamente a anomalías cromosómicas, no a actividad física.
«Tu frecuencia cardíaca no debe superar las 140 ppm»
Obsoleto. Esta recomendación de los años 80 fue retirada por el ACOG en 1994. Hoy se utiliza la escala de esfuerzo percibido (RPE): trabaja a una intensidad que te permita mantener una conversación entrecortada (RPE 6-7 sobre 10).
«Hay que evitar todo movimiento intenso»
Falso. La intensidad moderada-vigorosa está recomendada por OMS y ACOG en mujeres sin contraindicaciones. Lo que se evita son los picos extremos (1RM, sprints máximos) y los deportes con riesgo de caída o impacto abdominal.
«Si no entrenabas antes, no puedes empezar embarazada»
Falso. Puedes empezar — pero con progresión muy lenta y siempre con supervisión profesional. Empezar fuerza en el segundo trimestre con cargas suaves es perfectamente factible y beneficioso.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto peso puedo levantar embarazada?
No hay un límite universal en kilos. Lo que importa es la intensidad relativa: trabaja a un 60-75 % de tu fuerza máxima en el primer y segundo trimestre, bajando a 50-65 % en el tercero. Si entrenabas pesado antes del embarazo, podrás seguir con cargas significativas; si empiezas ahora, las cargas iniciales serán suaves.
¿Cuántas veces a la semana debo entrenar?
La OMS recomienda al menos 150 minutos semanales de actividad aeróbica moderada + fuerza varios días por semana. En la práctica: 2-3 sesiones de fuerza de 45-60 minutos + caminar diario + sesiones de movilidad / yoga prenatal.
¿Es seguro hacer hipopresivos durante el embarazo?
No, los hipopresivos clásicos están contraindicados durante el embarazo por la apnea espiratoria. En el postparto sí son una herramienta excelente. Durante el embarazo trabajamos respiración diafragmática 360° y activación de transverso con espiración.
¿Hacer fuerza acelera el parto o lo complica?
Los estudios muestran lo contrario: mujeres activas tienen partos algo más cortos en promedio, menos cesáreas no programadas y mejor recuperación postparto. No hay evidencia de que la fuerza adelante el parto.
¿Hasta qué semana puedo seguir entrenando?
Hasta el día del parto si tu embarazo es de bajo riesgo y te sientes bien. Solo se interrumpe si aparecen contraindicaciones o señales de alarma. Lo habitual es ajustar volumen e intensidad en las últimas 2-3 semanas, no parar del todo.
¿Puedo seguir corriendo embarazada si lo hacía antes?
Sí, en general puedes seguir corriendo durante el primer y segundo trimestre si lo hacías antes. En el tercer trimestre la mayoría de mujeres reducen volumen o cambian a caminar/bicicleta estática por el peso y la inestabilidad. Siempre con valoración previa del suelo pélvico — la carrera con suelo pélvico debilitado acelera la incontinencia.
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En Ada Simó Fisioterapia diseñamos planes de entrenamiento de fuerza durante el embarazo adaptados a tu trimestre, a tu nivel de partida y a tu suelo pélvico. Hacemos una valoración inicial completa (incluida la valoración del suelo pélvico), te enseñamos la técnica correcta de cada ejercicio y te acompañamos durante los 9 meses con sesiones individuales o de grupos reducidos.
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Fuentes científicas
- World Health Organization. WHO Guidelines on Physical Activity and Sedentary Behaviour. Geneva: WHO; 2020.
- ACOG Committee Opinion No. 804: Physical Activity and Exercise During Pregnancy and the Postpartum Period. Obstet Gynecol. 2020;135(4):e178-e188.
- Mottola MF, Davenport MH, Ruchat SM, et al. 2019 Canadian guideline for physical activity throughout pregnancy. Br J Sports Med. 2018;52(21):1339-1346.
- Davenport MH, Ruchat SM, Poitras VJ, et al. Prenatal exercise for the prevention of gestational diabetes mellitus and hypertensive disorders of pregnancy: a systematic review and meta-analysis. Br J Sports Med. 2018;52(21):1367-1375.
- Perales M, Artal R, Lucia A. Exercise During Pregnancy. JAMA. 2017;317(11):1113-1114.
Sobre la autora
Ada Simó es fisioterapeuta colegiada por el ICOFCV (nº 5242), especialista en suelo pélvico, embarazo y postparto, y directora de Ada Simó Fisioterapia en Dénia. Centro sanitario autorizado por la Generalitat Valenciana. Este contenido ha sido revisado clínicamente en mayo de 2026.





